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Sillas de ruedas plegables

Una silla de ruedas plegable reduce su anchura mediante un chasis en cruz que se cierra en pocos segundos, lo que permite transportarla en coche y guardarla sin ocupar espacio. Es el formato más extendido, tanto en autopropulsión como en traslado con acompañante.

Los modelos se diferencian por tres cosas: el material del chasis, que determina el peso; el tamaño de las ruedas traseras, que decide si el usuario puede impulsarse solo; y el ancho del asiento, que es lo que hay que acertar. Si quieres comparar todos los tipos disponibles, puedes consultar el catálogo completo de todos los tipos de sillas de ruedas.

Resumen rápido: las sillas de ruedas plegables se cierran lateralmente en cruz para transportarlas y guardarlas. En acero pesan del orden de 18-20 kg y en aluminio bajan a 12-15 kg, que es la diferencia que se nota al cargarlas a diario en el maletero. Las de ruedas traseras grandes permiten autopropulsión; las de ruedas pequeñas son de traslado con acompañante y resultan más compactas. El ancho de asiento habitual va de 32 a 46 cm, con versiones reforzadas hasta 56 cm, y es la medida que más afecta a la comodidad: se toma midiendo la cadera sentado, no estimándola por el peso.

Chasis de aluminio o de acero

Es la primera decisión y determina el peso, que a su vez condiciona todo lo demás.

CriterioAceroAluminio
Peso habitual18-20 kg12-15 kg
RobustezMáximaAlta
Carga en cocheOcasionalDiaria sin dificultad
Resistencia a la humedadRequiere cuidado del acabadoNo se oxida
Encaja cuandoUso doméstico estable y traslados con acompañanteSe pliega y se carga con frecuencia

Si el peso final es tu criterio principal de compra, conviene revisar el catálogo específico de sillas de ruedas de aluminio y ultraligeras, donde encontrarás el detalle por tipo de chasis, incluidas las versiones reforzadas y de fibra de carbono.

El sistema de plegado más habitual es el plegado lateral en cruz, que reduce el ancho de la silla en pocos segundos. Los modelos más compactos incorporan además respaldo abatible y reposapiés desmontables para reducir el volumen al guardarla.

El peso que levantas no es el peso total

Es el dato que más se malinterpreta al comparar dos sillas, y el que decide si una persona puede cargarla sola.

El peso que figura en la ficha es el del conjunto completo. Pero muchas sillas incorporan ruedas traseras de desmontaje rápido, que se extraen pulsando un botón en el eje. Con las dos ruedas fuera, el chasis que se levanta pesa bastante menos que la cifra declarada, y las ruedas se cargan por separado.

Por eso, cuando la silla se va a meter en un maletero a diario, la pregunta no es cuánto pesa sino en cuántas piezas se puede dividir y cuánto pesa la más grande. Una silla de 15 kg sin desmontaje puede ser más difícil de manejar que una de 18 kg con ruedas extraíbles.

Y hay una segunda medida que se olvida: el plegado en cruz reduce la anchura pero no la longitud. Para el maletero, la medida que hay que comparar es la longitud plegada, que apenas cambia respecto a la silla abierta, y la altura del respaldo si no es abatible.

Ruedas grandes o pequeñas

El tamaño de las ruedas traseras determina quién mueve la silla.

Las ruedas traseras grandes llevan aros de impulsión, lo que permite al usuario autopropulsarse. Ruedan mejor en exterior y superan bordillos y firme irregular con menos esfuerzo.

Las ruedas traseras pequeñas hacen la silla más compacta y ligera, pero eliminan la autopropulsión: son modelos de traslado, pensados para que empuje un acompañante. Maniobran mejor en interior y en espacios estrechos.

En ambos casos las ruedas pueden ser macizas o neumáticas: las macizas no se pinchan y no requieren mantenimiento; las neumáticas amortiguan mejor en terreno irregular pero hay que revisar la presión.

Cómo se elige el ancho de asiento

Es la medida que más afecta a la comodidad y la que más se estima a ojo.

Los anchos habituales van de 32 a 46 cm, con versiones reforzadas hasta 56 cm. La orientación por complexión sirve como punto de partida: en torno a 60 kg suele bastar con 40 cm, y en torno a 75 kg lo habitual son 42-44 cm.

Pero la forma correcta de acertar es medir, no estimar: con la persona sentada y con la ropa que va a usar habitualmente, se mide la anchura de la cadera en su punto más ancho y se añade un pequeño margen a cada lado. Dos personas del mismo peso pueden necesitar tallas distintas según su complexión.

Las consecuencias de fallar van en las dos direcciones. Un asiento estrecho presiona las caderas y dificulta la transferencia. Uno ancho hace que el usuario se ladee, obliga a estirar los brazos para alcanzar los aros de impulsión y, en autopropulsión, cansa mucho más.

Respaldo, reposapiés y apoyabrazos

Estos elementos afectan al confort y a la facilidad de plegado:

  • Respaldo: fijo, abatible o reclinable según necesidad de postura y uso. El abatible reduce la altura al guardarla.
  • Reposapiés: regulables, abatibles o desmontables para ocupar menos espacio al plegar y facilitar la transferencia.
  • Apoyabrazos: abatibles y, en algunos modelos, regulables. Los que se abaten o se retiran son los que permiten la transferencia lateral desde la cama o el sillón.

Las piezas de recambio —apoyabrazos, reposapiés, ruedas, frenos y fundas— están disponibles en el catálogo de accesorios para sillas de ruedas.

Frenos y estabilidad

Todas las sillas plegables incorporan freno de estacionamiento sobre la rueda trasera. Lo que conviene comprobar es si son accesibles desde la posición del usuario o solo desde detrás, según quién vaya a accionarlos.

Algunos modelos añaden freno de acompañante en las empuñaduras, tipo maneta de bicicleta, útil en pendientes; y sistema antivuelco mediante ruedas traseras auxiliares, que aporta estabilidad al subir bordillos y en rampas.

Sillas plegables para viajes

Si buscas una silla plegable para viajar, estos son los criterios que priman:

  • Peso de la pieza más grande una vez desmontadas las ruedas, no el peso total
  • Longitud y altura plegada, comparadas con el maletero real del vehículo
  • Reposapiés y apoyabrazos abatibles o desmontables para reducir volumen
  • Ruedas macizas, que evitan tener que revisar presión durante el viaje

Para desplazamientos en avión, conviene consultar con antelación los requisitos de la compañía sobre facturación y manipulación de la silla.

Cómo elegir la silla de ruedas plegable adecuada

  • ¿Quién la va a usar? Si puede autopropulsarse, elige ruedas traseras grandes; si no, un modelo de traslado con ruedas pequeñas es más compacto. Si el usuario necesita autonomía sin esfuerzo físico, valora un modelo eléctrico plegable en el catálogo de silla de ruedas eléctrica.
  • ¿Dónde se va a utilizar? Para interior, prioriza maniobrabilidad y anchura reducida, comparando el ancho total con el hueco libre de la puerta más estrecha; consulta la guía de sillas de ruedas estrechas para interior con su tabla de medidas para puertas, pasillos y ascensor. Para exterior, valora estabilidad y tipo de ruedas.
  • ¿Con qué frecuencia se va a plegar? Si la vas a plegar a diario, prioriza aluminio y ruedas de desmontaje rápido.

Qué comprobar antes de comprar

Cinco puntos de la ficha técnica cierran la decisión:

  • El ancho de asiento, tomado midiendo la cadera sentado y no estimándolo por el peso
  • El ancho total de la silla, comparado con la puerta más estrecha del recorrido habitual
  • El peso de la pieza más grande tras desmontar las ruedas, si se va a cargar en coche
  • El peso máximo soportado, con margen sobre el peso del usuario
  • Disponibilidad de ruedas, frenos y tapicería como recambio

Para uso prolongado, el asiento se completa con un cojín para silla de ruedas en viscoelástico, aire o gel. La elección del tipo de cojín según la situación de cada persona corresponde al profesional sanitario que sigue el caso.

Preguntas frecuentes sobre sillas de ruedas plegables

¿Cuánto pesa una silla de ruedas plegable?

Una silla plegable de acero ronda los 18-20 kg y una de aluminio convencional baja a 12-15 kg. Pero el dato que importa si se va a cargar en coche es otro: muchas sillas llevan ruedas traseras de desmontaje rápido, así que la pieza que realmente se levanta pesa bastante menos que la cifra total. Conviene preguntar en cuántas piezas se divide y cuánto pesa la más grande.

¿Cómo sé qué ancho de asiento necesito?

Midiendo, no estimando. Con la persona sentada y con la ropa que va a usar habitualmente, se mide la anchura de la cadera en su punto más ancho y se añade un pequeño margen a cada lado. Como orientación de partida, en torno a 60 kg suele bastar con 40 cm y en torno a 75 kg lo habitual son 42-44 cm, pero dos personas del mismo peso pueden necesitar tallas distintas según su complexión. Los anchos van de 32 a 46 cm, con versiones reforzadas hasta 56 cm.

¿Qué pasa si el asiento es demasiado ancho o estrecho?

Los dos fallos tienen consecuencias. Un asiento estrecho presiona las caderas y dificulta la transferencia. Uno demasiado ancho hace que el usuario se ladee, obliga a estirar los brazos para alcanzar los aros de impulsión y, en autopropulsión, cansa mucho más. Por eso conviene medir antes de elegir la talla.

¿Aluminio o acero?

El acero da un chasis más robusto y económico, pesa del orden de 18-20 kg y encaja en uso doméstico estable o traslados con acompañante. El aluminio baja a 12-15 kg y no se oxida, lo que lo hace recomendable cuando la silla se pliega y se carga en coche con frecuencia. La diferencia se nota cuando hay que levantarla varias veces al día.

¿Ruedas grandes o pequeñas?

Las ruedas traseras grandes llevan aros de impulsión y permiten al usuario autopropulsarse, además de rodar mejor en exterior y superar bordillos. Las pequeñas hacen la silla más compacta y ligera pero eliminan la autopropulsión: son modelos de traslado, para que empuje un acompañante, y maniobran mejor en interior.

¿Cabe en el maletero del coche?

El plegado en cruz reduce la anchura pero no la longitud, así que la medida que hay que comparar con el maletero es la longitud plegada, que apenas cambia respecto a la silla abierta, y la altura del respaldo si no es abatible. Desmontar las ruedas traseras y abatir el respaldo y los reposapiés es lo que reduce el volumen de verdad.

¿Qué peso soportan las sillas de ruedas plegables?

Muchas sillas plegables soportan entre 100 y 120 kg, y existen opciones reforzadas con mayor capacidad y anchos de asiento hasta 56 cm. Conviene dejar margen sobre el peso del usuario y revisar siempre la ficha técnica del producto, porque la cifra varía entre modelos.

¿Se pueden usar en exteriores?

Sí. Para exteriores es recomendable elegir modelos con ruedas traseras más grandes y buena estabilidad, especialmente si hay irregularidades en el terreno. Las ruedas neumáticas amortiguan mejor en firme irregular; las macizas no se pinchan y no requieren revisar la presión.

¿Las sillas de ruedas plegables vienen montadas?

En la mayoría de casos sí: suelen llegar listas para usar. Normalmente solo hay que desplegarlas y ajustar reposapiés o apoyabrazos si corresponde.

¿Hay sillas de ruedas plegables de aluminio?

Sí. Muchos modelos plegables se fabrican en aluminio, especialmente los pensados para transporte frecuente en coche. Si el material y el peso final son tu criterio principal de compra, en la categoría de sillas de aluminio y ultraligeras encontrarás el detalle por tipo de chasis: aluminio convencional, reforzado o fibra de carbono.

BASIC EASY COMPACT EASY ULTRALIGHT ELITE
Acero pintado
Plegable
Ruedas traseras de radios
Ancho asiento 46 cm
Freno acompañante
Peso: 14 kg
Acero pintado
Ultraplegable
Ruedas traseras de radios
Ancho asiento 46 cm
- - - - - -
Peso: 15 kg
Aluminio
Plegable
Ruedas traseras deportivas
Ancho asiento 46 cm
- - - - - -
Peso: 11 kg
Aluminio
Ultraplegable
Ruedas traseras deportivas
Ancho asiento 48 cm
Freno acompañante
Peso: 12 kg

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  1. Foto_variante
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    Sillas de ruedas acero Mod. Marsella 46cm M24-46
    207,84 € IVA excl. 171,77 €
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    Vendido por QUERALTÓ
  2. Foto_variante
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    Silla de ruedas 46cm 12" Mod. Marsella M12-46
    192,45 € IVA excl. 159,05 €
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    Vendido por QUERALTÓ
  3. Foto_variante
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    Silla de ruedas de aluminio 12" rayas Mod Pirámide 46cm
    192,45 € IVA excl. 159,05 €
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    Vendido por QUERALTÓ
  4. Foto_variante
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    Silla de ruedas acero Giralda 100kg
    214,45 € IVA excl. 177,23 €
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  5. Foto_variante
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    Silla de ruedas acero 45 cm Mod Denver tapiz Negro
    128,65 € IVA excl. 106,32 €
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  6. Foto_variante
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    Silla de ruedas plegable 24" - 46 cm Mod. Alcazaba 100kg
    131,95 € IVA excl. 109,05 €
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Una silla de ruedas plegable reduce su anchura mediante un chasis en cruz que se cierra en pocos segundos, lo que permite transportarla en coche y guardarla sin ocupar espacio. Es el formato más extendido, tanto en autopropulsión como en traslado con acompañante.

Los modelos se diferencian por tres cosas: el material del chasis, que determina el peso; el tamaño de las ruedas traseras, que decide si el usuario puede impulsarse solo; y el ancho del asiento, que es lo que hay que acertar. Si quieres comparar todos los tipos disponibles, puedes consultar el catálogo completo de todos los tipos de sillas de ruedas.

Resumen rápido: las sillas de ruedas plegables se cierran lateralmente en cruz para transportarlas y guardarlas. En acero pesan del orden de 18-20 kg y en aluminio bajan a 12-15 kg, que es la diferencia que se nota al cargarlas a diario en el maletero. Las de ruedas traseras grandes permiten autopropulsión; las de ruedas pequeñas son de traslado con acompañante y resultan más compactas. El ancho de asiento habitual va de 32 a 46 cm, con versiones reforzadas hasta 56 cm, y es la medida que más afecta a la comodidad: se toma midiendo la cadera sentado, no estimándola por el peso.

Chasis de aluminio o de acero

Es la primera decisión y determina el peso, que a su vez condiciona todo lo demás.

CriterioAceroAluminio
Peso habitual18-20 kg12-15 kg
RobustezMáximaAlta
Carga en cocheOcasionalDiaria sin dificultad
Resistencia a la humedadRequiere cuidado del acabadoNo se oxida
Encaja cuandoUso doméstico estable y traslados con acompañanteSe pliega y se carga con frecuencia

Si el peso final es tu criterio principal de compra, conviene revisar el catálogo específico de sillas de ruedas de aluminio y ultraligeras, donde encontrarás el detalle por tipo de chasis, incluidas las versiones reforzadas y de fibra de carbono.

El sistema de plegado más habitual es el plegado lateral en cruz, que reduce el ancho de la silla en pocos segundos. Los modelos más compactos incorporan además respaldo abatible y reposapiés desmontables para reducir el volumen al guardarla.

El peso que levantas no es el peso total

Es el dato que más se malinterpreta al comparar dos sillas, y el que decide si una persona puede cargarla sola.

El peso que figura en la ficha es el del conjunto completo. Pero muchas sillas incorporan ruedas traseras de desmontaje rápido, que se extraen pulsando un botón en el eje. Con las dos ruedas fuera, el chasis que se levanta pesa bastante menos que la cifra declarada, y las ruedas se cargan por separado.

Por eso, cuando la silla se va a meter en un maletero a diario, la pregunta no es cuánto pesa sino en cuántas piezas se puede dividir y cuánto pesa la más grande. Una silla de 15 kg sin desmontaje puede ser más difícil de manejar que una de 18 kg con ruedas extraíbles.

Y hay una segunda medida que se olvida: el plegado en cruz reduce la anchura pero no la longitud. Para el maletero, la medida que hay que comparar es la longitud plegada, que apenas cambia respecto a la silla abierta, y la altura del respaldo si no es abatible.

Ruedas grandes o pequeñas

El tamaño de las ruedas traseras determina quién mueve la silla.

Las ruedas traseras grandes llevan aros de impulsión, lo que permite al usuario autopropulsarse. Ruedan mejor en exterior y superan bordillos y firme irregular con menos esfuerzo.

Las ruedas traseras pequeñas hacen la silla más compacta y ligera, pero eliminan la autopropulsión: son modelos de traslado, pensados para que empuje un acompañante. Maniobran mejor en interior y en espacios estrechos.

En ambos casos las ruedas pueden ser macizas o neumáticas: las macizas no se pinchan y no requieren mantenimiento; las neumáticas amortiguan mejor en terreno irregular pero hay que revisar la presión.

Cómo se elige el ancho de asiento

Es la medida que más afecta a la comodidad y la que más se estima a ojo.

Los anchos habituales van de 32 a 46 cm, con versiones reforzadas hasta 56 cm. La orientación por complexión sirve como punto de partida: en torno a 60 kg suele bastar con 40 cm, y en torno a 75 kg lo habitual son 42-44 cm.

Pero la forma correcta de acertar es medir, no estimar: con la persona sentada y con la ropa que va a usar habitualmente, se mide la anchura de la cadera en su punto más ancho y se añade un pequeño margen a cada lado. Dos personas del mismo peso pueden necesitar tallas distintas según su complexión.

Las consecuencias de fallar van en las dos direcciones. Un asiento estrecho presiona las caderas y dificulta la transferencia. Uno ancho hace que el usuario se ladee, obliga a estirar los brazos para alcanzar los aros de impulsión y, en autopropulsión, cansa mucho más.

Respaldo, reposapiés y apoyabrazos

Estos elementos afectan al confort y a la facilidad de plegado:

  • Respaldo: fijo, abatible o reclinable según necesidad de postura y uso. El abatible reduce la altura al guardarla.
  • Reposapiés: regulables, abatibles o desmontables para ocupar menos espacio al plegar y facilitar la transferencia.
  • Apoyabrazos: abatibles y, en algunos modelos, regulables. Los que se abaten o se retiran son los que permiten la transferencia lateral desde la cama o el sillón.

Las piezas de recambio —apoyabrazos, reposapiés, ruedas, frenos y fundas— están disponibles en el catálogo de accesorios para sillas de ruedas.

Frenos y estabilidad

Todas las sillas plegables incorporan freno de estacionamiento sobre la rueda trasera. Lo que conviene comprobar es si son accesibles desde la posición del usuario o solo desde detrás, según quién vaya a accionarlos.

Algunos modelos añaden freno de acompañante en las empuñaduras, tipo maneta de bicicleta, útil en pendientes; y sistema antivuelco mediante ruedas traseras auxiliares, que aporta estabilidad al subir bordillos y en rampas.

Sillas plegables para viajes

Si buscas una silla plegable para viajar, estos son los criterios que priman:

  • Peso de la pieza más grande una vez desmontadas las ruedas, no el peso total
  • Longitud y altura plegada, comparadas con el maletero real del vehículo
  • Reposapiés y apoyabrazos abatibles o desmontables para reducir volumen
  • Ruedas macizas, que evitan tener que revisar presión durante el viaje

Para desplazamientos en avión, conviene consultar con antelación los requisitos de la compañía sobre facturación y manipulación de la silla.

Cómo elegir la silla de ruedas plegable adecuada

  • ¿Quién la va a usar? Si puede autopropulsarse, elige ruedas traseras grandes; si no, un modelo de traslado con ruedas pequeñas es más compacto. Si el usuario necesita autonomía sin esfuerzo físico, valora un modelo eléctrico plegable en el catálogo de silla de ruedas eléctrica.
  • ¿Dónde se va a utilizar? Para interior, prioriza maniobrabilidad y anchura reducida, comparando el ancho total con el hueco libre de la puerta más estrecha; consulta la guía de sillas de ruedas estrechas para interior con su tabla de medidas para puertas, pasillos y ascensor. Para exterior, valora estabilidad y tipo de ruedas.
  • ¿Con qué frecuencia se va a plegar? Si la vas a plegar a diario, prioriza aluminio y ruedas de desmontaje rápido.

Qué comprobar antes de comprar

Cinco puntos de la ficha técnica cierran la decisión:

  • El ancho de asiento, tomado midiendo la cadera sentado y no estimándolo por el peso
  • El ancho total de la silla, comparado con la puerta más estrecha del recorrido habitual
  • El peso de la pieza más grande tras desmontar las ruedas, si se va a cargar en coche
  • El peso máximo soportado, con margen sobre el peso del usuario
  • Disponibilidad de ruedas, frenos y tapicería como recambio

Para uso prolongado, el asiento se completa con un cojín para silla de ruedas en viscoelástico, aire o gel. La elección del tipo de cojín según la situación de cada persona corresponde al profesional sanitario que sigue el caso.

Preguntas frecuentes sobre sillas de ruedas plegables

¿Cuánto pesa una silla de ruedas plegable?

Una silla plegable de acero ronda los 18-20 kg y una de aluminio convencional baja a 12-15 kg. Pero el dato que importa si se va a cargar en coche es otro: muchas sillas llevan ruedas traseras de desmontaje rápido, así que la pieza que realmente se levanta pesa bastante menos que la cifra total. Conviene preguntar en cuántas piezas se divide y cuánto pesa la más grande.

¿Cómo sé qué ancho de asiento necesito?

Midiendo, no estimando. Con la persona sentada y con la ropa que va a usar habitualmente, se mide la anchura de la cadera en su punto más ancho y se añade un pequeño margen a cada lado. Como orientación de partida, en torno a 60 kg suele bastar con 40 cm y en torno a 75 kg lo habitual son 42-44 cm, pero dos personas del mismo peso pueden necesitar tallas distintas según su complexión. Los anchos van de 32 a 46 cm, con versiones reforzadas hasta 56 cm.

¿Qué pasa si el asiento es demasiado ancho o estrecho?

Los dos fallos tienen consecuencias. Un asiento estrecho presiona las caderas y dificulta la transferencia. Uno demasiado ancho hace que el usuario se ladee, obliga a estirar los brazos para alcanzar los aros de impulsión y, en autopropulsión, cansa mucho más. Por eso conviene medir antes de elegir la talla.

¿Aluminio o acero?

El acero da un chasis más robusto y económico, pesa del orden de 18-20 kg y encaja en uso doméstico estable o traslados con acompañante. El aluminio baja a 12-15 kg y no se oxida, lo que lo hace recomendable cuando la silla se pliega y se carga en coche con frecuencia. La diferencia se nota cuando hay que levantarla varias veces al día.

¿Ruedas grandes o pequeñas?

Las ruedas traseras grandes llevan aros de impulsión y permiten al usuario autopropulsarse, además de rodar mejor en exterior y superar bordillos. Las pequeñas hacen la silla más compacta y ligera pero eliminan la autopropulsión: son modelos de traslado, para que empuje un acompañante, y maniobran mejor en interior.

¿Cabe en el maletero del coche?

El plegado en cruz reduce la anchura pero no la longitud, así que la medida que hay que comparar con el maletero es la longitud plegada, que apenas cambia respecto a la silla abierta, y la altura del respaldo si no es abatible. Desmontar las ruedas traseras y abatir el respaldo y los reposapiés es lo que reduce el volumen de verdad.

¿Qué peso soportan las sillas de ruedas plegables?

Muchas sillas plegables soportan entre 100 y 120 kg, y existen opciones reforzadas con mayor capacidad y anchos de asiento hasta 56 cm. Conviene dejar margen sobre el peso del usuario y revisar siempre la ficha técnica del producto, porque la cifra varía entre modelos.

¿Se pueden usar en exteriores?

Sí. Para exteriores es recomendable elegir modelos con ruedas traseras más grandes y buena estabilidad, especialmente si hay irregularidades en el terreno. Las ruedas neumáticas amortiguan mejor en firme irregular; las macizas no se pinchan y no requieren revisar la presión.

¿Las sillas de ruedas plegables vienen montadas?

En la mayoría de casos sí: suelen llegar listas para usar. Normalmente solo hay que desplegarlas y ajustar reposapiés o apoyabrazos si corresponde.

¿Hay sillas de ruedas plegables de aluminio?

Sí. Muchos modelos plegables se fabrican en aluminio, especialmente los pensados para transporte frecuente en coche. Si el material y el peso final son tu criterio principal de compra, en la categoría de sillas de aluminio y ultraligeras encontrarás el detalle por tipo de chasis: aluminio convencional, reforzado o fibra de carbono.

 
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