Camas articuladas
Una cama articulada, llamada también cama ortopédica, tiene el somier dividido en planos que se regulan de forma independiente. Eso permite elevar el respaldo y las piernas sin mover a la persona, y en los modelos con elevación se ajusta además la altura de toda la cama.
Están pensadas para el cuidado en el domicilio, donde la cama convive con una habitación de vivienda y no con una sala clínica. Los modelos se diferencian por el número de planos, por el accionamiento —manual o eléctrico— y por si incorporan elevación de altura. El somier articulado es la pieza que define esas posiciones, y su número de planos y su robustez son lo que determina el rango de ajuste real.
Cuántos planos y qué añade cada uno
Los planos son las superficies que se mueven por separado. Cada uno que se añade no mejora el confort de forma genérica: resuelve una situación concreta.
| Criterio | 2 planos | 3 planos | 3 planos con elevación |
|---|---|---|---|
| Qué regula | Respaldo | Respaldo y piernas | Respaldo, piernas y altura |
| Posición semisentado | Sí | Sí | Sí |
| Elevación de piernas | No | Sí | Sí |
| Ayuda en las transferencias | No | Parcialmente | Sí, es su función principal |
| Trabajo de quien cuida | A la altura de una cama normal | A la altura de una cama normal | Se ajusta para no flexionar la espalda |
| Ocupa en planta | Como una cama estándar | Como una cama estándar | Igual, pero más en alto |
| Encaja cuando | Solo hace falta incorporarse | Hay cuidado continuado | Hay transferencias diarias |
La elevación de altura es la que más cambia el día a día de quien cuida, porque separa dos alturas para dos cosas distintas: arriba para higiene, cambios de sábanas y transferencias, y abajo el resto del tiempo.
Accionamiento manual o eléctrico
Determina quién puede cambiar la posición.
El accionamiento manual, con manivela, no depende de la corriente y tiene pocas piezas que puedan fallar. La regulación la hace otra persona desde el pie de la cama.
El eléctrico ajusta los planos con motores desde un mando. La diferencia práctica no es el confort: es que la persona que está en la cama puede cambiar de posición sola, y quien cuida no se desplaza a la manivela cada vez.
En los modelos eléctricos conviene comprobar en la ficha si existe un descenso de emergencia mecánico, para el caso de un corte de luz con la cama en posición elevada.
Lo que se descubre después de la entrega
Tres medidas deciden si la cama funciona en la vivienda, y ninguna de las tres es la que destacan las fichas.
La altura mínima, no la máxima. En los modelos con elevación se publica hasta dónde sube. La que condiciona el uso es hasta dónde baja: determina si la persona puede sentarse en el borde con los pies apoyados en el suelo. Una cama que sube mucho y no baja lo suficiente obliga a asistir cada movimiento.
El hueco de la puerta. La cama entra desmontada, pero el somier articulado es la pieza que no se reduce. Lo que hay que comparar es su anchura con el hueco libre de la puerta más estrecha del recorrido, medido con la puerta abierta al máximo y no sobre el marco. En viviendas con pasillos en ángulo es la comprobación que evita una devolución completa.
Y el espacio alrededor. Una cama de cuidado no se coloca contra la pared: necesita acceso por un lateral para las transferencias y la higiene, y hueco a los pies si va a entrar una grúa. Eso reordena el dormitorio más que las medidas de la propia cama.
Barandillas y accesorios de apoyo
Las barandillas se dividen en enteras, que cubren toda la longitud, y por secciones, que se bajan de forma independiente y permiten acceder a una zona sin descubrir la cama completa.
Lo que conviene comprobar es si se bajan con una sola mano, porque quien cuida suele tener la otra ocupada. Y el material —metal o acabado en madera— importa en un dormitorio de vivienda más que en una sala clínica.
El incorporador o triángulo de sujeción se acopla a la cabecera y da un punto de agarre para incorporarse. Y las mesas para cama permiten comer y hacer actividades sin trasladar a la persona, que es el uso que más se repite.
El colchón se elige aparte
Un colchón para cama articulada tiene que flexionar con el somier sin formar pliegues. Los muy rígidos o de estructura interior fija no acompañan el movimiento y acaban levantando la esquina cuando el respaldo sube.
Lo que se comprueba es la compatibilidad con articulación, que figura en la ficha del colchón, y que la medida coincida con el somier, no con la cama de matrimonio que se retira.
Cuando la permanencia en cama es prolongada, existen soluciones específicas para la distribución de la presión: los colchones antiescaras cubren esa parte. La indicación y el momento de usarlos corresponde al profesional sanitario que sigue el caso.
Qué comprobar antes de pedirla
Seis puntos deciden si la cama encaja, y los seis se resuelven antes de comprar:
- El recorrido completo de altura, mínima y máxima, en los modelos con elevación
- La anchura del somier frente al hueco libre de la puerta más estrecha del recorrido
- La carga máxima admitida, que incluye a la persona más el colchón y los accesorios, con margen holgado
- El tipo de barandilla y si se baja con una sola mano
- La medida del colchón compatible con articulación, referida al somier
- Disponibilidad de motor, mando y barandillas como recambio
El último punto es el que se pasa por alto y el que decide la vida útil real: una cama cuyo mando ya no se sirve queda inutilizable con la estructura intacta. El motor, el mando y las barandillas son las piezas que se sustituyen con el uso.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre cama ortopédica y cama articulada?
En uso doméstico son el mismo producto: un somier dividido en planos que se regulan de forma independiente para elevar el respaldo y las piernas sin mover a la persona. «Cama ortopédica» es el nombre más habitual en el ámbito del cuidado en casa y «cama articulada» el que describe el mecanismo.
¿Cuántos planos necesita una cama articulada?
Dos planos regulan el respaldo y cubren la necesidad de incorporarse. Tres añaden la elevación de piernas, que es lo que permite la posición semisentado completa. Y los modelos de tres planos con elevación de altura ajustan además la cama entera, que es la función que ayuda en las transferencias diarias y evita que quien cuida trabaje flexionado.
¿Qué altura debe tener una cama articulada para casa?
Lo que se compara es el recorrido completo, no la altura máxima. La mínima determina si la persona puede sentarse en el borde con los pies apoyados en el suelo, y una cama que sube mucho pero no baja lo suficiente obliga a asistir cada movimiento. La máxima permite a quien cuida trabajar sin flexionar la espalda en la higiene y en los cambios de sábanas.
¿Cabe una cama articulada por la puerta de casa?
La cama entra desmontada, pero el somier articulado es la pieza que no se reduce. Lo que hay que comparar es su anchura con el hueco libre de la puerta más estrecha del recorrido, medido con la puerta abierta al máximo y no sobre el marco. En viviendas con pasillos en ángulo conviene comprobarlo antes de pedir, y prever además acceso por un lateral de la cama para las transferencias.
¿Manual o eléctrica?
La manual, con manivela, no depende de la corriente y tiene pocas piezas que puedan fallar, pero la regulación la hace otra persona desde el pie de la cama. La eléctrica ajusta los planos con un mando, lo que permite a la persona que está en la cama cambiar de posición sola. En los modelos eléctricos conviene comprobar si existe descenso de emergencia mecánico para un corte de luz.
¿Qué colchón se necesita?
Uno compatible con articulación, que flexione con el somier sin formar pliegues: los muy rígidos o de estructura interior fija no acompañan el movimiento y levantan la esquina cuando el respaldo sube. La medida se toma del somier, no de la cama que se retira. Si la permanencia en cama es prolongada, existen colchones específicos para la distribución de la presión, cuya indicación corresponde al profesional sanitario.
¿En qué me fijo al comparar dos camas articuladas?
En seis puntos: el recorrido completo de altura; la anchura del somier frente al hueco de la puerta más estrecha; la carga máxima admitida, con margen, contando persona, colchón y accesorios; el tipo de barandilla y si se baja con una sola mano; la medida de colchón compatible; y la disponibilidad de motor, mando y barandillas como recambio, porque son las piezas que se sustituyen con el uso.
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Cama articulada hospitalaria eléctrica largo 190 y patas regulables344,95 € IVA excl. 285,08 € PVPR 347,95 € PVPR 347,95 € -
Cama articulada hospitalaria con elevador 190 cm largo739,99 € IVA excl. 611,56 € PVPR 859,95 € PVPR 859,95 € -
Cama hospitalaria con elevador, cabeceros y barandillas madera 1901.144,99 € IVA excl. 946,27 € PVPR 1.224,99 € PVPR 1.224,99 € -
Cama articulada hospitalaria eléctrica largo 180 y patas regulables329,99 € IVA excl. 272,72 € PVPR 347,95 € PVPR 347,95 € -
Cama articulada hospitalaria con elevador 180 cm largo729,99 € IVA excl. 603,30 € PVPR 859,95 € PVPR 859,95 € -
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Una cama articulada, llamada también cama ortopédica, tiene el somier dividido en planos que se regulan de forma independiente. Eso permite elevar el respaldo y las piernas sin mover a la persona, y en los modelos con elevación se ajusta además la altura de toda la cama.
Están pensadas para el cuidado en el domicilio, donde la cama convive con una habitación de vivienda y no con una sala clínica. Los modelos se diferencian por el número de planos, por el accionamiento —manual o eléctrico— y por si incorporan elevación de altura. El somier articulado es la pieza que define esas posiciones, y su número de planos y su robustez son lo que determina el rango de ajuste real.
Cuántos planos y qué añade cada uno
Los planos son las superficies que se mueven por separado. Cada uno que se añade no mejora el confort de forma genérica: resuelve una situación concreta.
| Criterio | 2 planos | 3 planos | 3 planos con elevación |
|---|---|---|---|
| Qué regula | Respaldo | Respaldo y piernas | Respaldo, piernas y altura |
| Posición semisentado | Sí | Sí | Sí |
| Elevación de piernas | No | Sí | Sí |
| Ayuda en las transferencias | No | Parcialmente | Sí, es su función principal |
| Trabajo de quien cuida | A la altura de una cama normal | A la altura de una cama normal | Se ajusta para no flexionar la espalda |
| Ocupa en planta | Como una cama estándar | Como una cama estándar | Igual, pero más en alto |
| Encaja cuando | Solo hace falta incorporarse | Hay cuidado continuado | Hay transferencias diarias |
La elevación de altura es la que más cambia el día a día de quien cuida, porque separa dos alturas para dos cosas distintas: arriba para higiene, cambios de sábanas y transferencias, y abajo el resto del tiempo.
Accionamiento manual o eléctrico
Determina quién puede cambiar la posición.
El accionamiento manual, con manivela, no depende de la corriente y tiene pocas piezas que puedan fallar. La regulación la hace otra persona desde el pie de la cama.
El eléctrico ajusta los planos con motores desde un mando. La diferencia práctica no es el confort: es que la persona que está en la cama puede cambiar de posición sola, y quien cuida no se desplaza a la manivela cada vez.
En los modelos eléctricos conviene comprobar en la ficha si existe un descenso de emergencia mecánico, para el caso de un corte de luz con la cama en posición elevada.
Lo que se descubre después de la entrega
Tres medidas deciden si la cama funciona en la vivienda, y ninguna de las tres es la que destacan las fichas.
La altura mínima, no la máxima. En los modelos con elevación se publica hasta dónde sube. La que condiciona el uso es hasta dónde baja: determina si la persona puede sentarse en el borde con los pies apoyados en el suelo. Una cama que sube mucho y no baja lo suficiente obliga a asistir cada movimiento.
El hueco de la puerta. La cama entra desmontada, pero el somier articulado es la pieza que no se reduce. Lo que hay que comparar es su anchura con el hueco libre de la puerta más estrecha del recorrido, medido con la puerta abierta al máximo y no sobre el marco. En viviendas con pasillos en ángulo es la comprobación que evita una devolución completa.
Y el espacio alrededor. Una cama de cuidado no se coloca contra la pared: necesita acceso por un lateral para las transferencias y la higiene, y hueco a los pies si va a entrar una grúa. Eso reordena el dormitorio más que las medidas de la propia cama.
Barandillas y accesorios de apoyo
Las barandillas se dividen en enteras, que cubren toda la longitud, y por secciones, que se bajan de forma independiente y permiten acceder a una zona sin descubrir la cama completa.
Lo que conviene comprobar es si se bajan con una sola mano, porque quien cuida suele tener la otra ocupada. Y el material —metal o acabado en madera— importa en un dormitorio de vivienda más que en una sala clínica.
El incorporador o triángulo de sujeción se acopla a la cabecera y da un punto de agarre para incorporarse. Y las mesas para cama permiten comer y hacer actividades sin trasladar a la persona, que es el uso que más se repite.
El colchón se elige aparte
Un colchón para cama articulada tiene que flexionar con el somier sin formar pliegues. Los muy rígidos o de estructura interior fija no acompañan el movimiento y acaban levantando la esquina cuando el respaldo sube.
Lo que se comprueba es la compatibilidad con articulación, que figura en la ficha del colchón, y que la medida coincida con el somier, no con la cama de matrimonio que se retira.
Cuando la permanencia en cama es prolongada, existen soluciones específicas para la distribución de la presión: los colchones antiescaras cubren esa parte. La indicación y el momento de usarlos corresponde al profesional sanitario que sigue el caso.
Qué comprobar antes de pedirla
Seis puntos deciden si la cama encaja, y los seis se resuelven antes de comprar:
- El recorrido completo de altura, mínima y máxima, en los modelos con elevación
- La anchura del somier frente al hueco libre de la puerta más estrecha del recorrido
- La carga máxima admitida, que incluye a la persona más el colchón y los accesorios, con margen holgado
- El tipo de barandilla y si se baja con una sola mano
- La medida del colchón compatible con articulación, referida al somier
- Disponibilidad de motor, mando y barandillas como recambio
El último punto es el que se pasa por alto y el que decide la vida útil real: una cama cuyo mando ya no se sirve queda inutilizable con la estructura intacta. El motor, el mando y las barandillas son las piezas que se sustituyen con el uso.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre cama ortopédica y cama articulada?
En uso doméstico son el mismo producto: un somier dividido en planos que se regulan de forma independiente para elevar el respaldo y las piernas sin mover a la persona. «Cama ortopédica» es el nombre más habitual en el ámbito del cuidado en casa y «cama articulada» el que describe el mecanismo.
¿Cuántos planos necesita una cama articulada?
Dos planos regulan el respaldo y cubren la necesidad de incorporarse. Tres añaden la elevación de piernas, que es lo que permite la posición semisentado completa. Y los modelos de tres planos con elevación de altura ajustan además la cama entera, que es la función que ayuda en las transferencias diarias y evita que quien cuida trabaje flexionado.
¿Qué altura debe tener una cama articulada para casa?
Lo que se compara es el recorrido completo, no la altura máxima. La mínima determina si la persona puede sentarse en el borde con los pies apoyados en el suelo, y una cama que sube mucho pero no baja lo suficiente obliga a asistir cada movimiento. La máxima permite a quien cuida trabajar sin flexionar la espalda en la higiene y en los cambios de sábanas.
¿Cabe una cama articulada por la puerta de casa?
La cama entra desmontada, pero el somier articulado es la pieza que no se reduce. Lo que hay que comparar es su anchura con el hueco libre de la puerta más estrecha del recorrido, medido con la puerta abierta al máximo y no sobre el marco. En viviendas con pasillos en ángulo conviene comprobarlo antes de pedir, y prever además acceso por un lateral de la cama para las transferencias.
¿Manual o eléctrica?
La manual, con manivela, no depende de la corriente y tiene pocas piezas que puedan fallar, pero la regulación la hace otra persona desde el pie de la cama. La eléctrica ajusta los planos con un mando, lo que permite a la persona que está en la cama cambiar de posición sola. En los modelos eléctricos conviene comprobar si existe descenso de emergencia mecánico para un corte de luz.
¿Qué colchón se necesita?
Uno compatible con articulación, que flexione con el somier sin formar pliegues: los muy rígidos o de estructura interior fija no acompañan el movimiento y levantan la esquina cuando el respaldo sube. La medida se toma del somier, no de la cama que se retira. Si la permanencia en cama es prolongada, existen colchones específicos para la distribución de la presión, cuya indicación corresponde al profesional sanitario.
¿En qué me fijo al comparar dos camas articuladas?
En seis puntos: el recorrido completo de altura; la anchura del somier frente al hueco de la puerta más estrecha; la carga máxima admitida, con margen, contando persona, colchón y accesorios; el tipo de barandilla y si se baja con una sola mano; la medida de colchón compatible; y la disponibilidad de motor, mando y barandillas como recambio, porque son las piezas que se sustituyen con el uso.





