REBAJAS DE VERANO – 7% con el código SALE7  –  VER PRODUCTOS  |  Finaliza en: 

7% cupón SALE7  |  VER PRODUCTOS Finaliza en: 

Lámparas de infrarrojos

Las lámparas de infrarrojos para fisioterapia aplican calor terapéutico por radiación sobre la zona a tratar. En fisioterapia y rehabilitación se usan para preparar el tejido antes de la terapia manual, aliviar contracturas, dolor muscular y articular, y mejorar la circulación local mediante vasodilatación superficial. Son una de las técnicas más sencillas de termoterapia y no requieren contacto con la piel.

El infrarrojo terapéutico es de tipo A (longitud de onda 750-1.500 nm), el que penetra mejor en los tejidos. La penetración directa es modesta (entre 0,3 y 2,5 mm según potencia y distancia), pero el calor acumulado durante la sesión alcanza capas más profundas por conducción. Si tu uso no es terapéutico sino de cuidado personal, estética o peluquería, revisa las lámparas de infrarrojos del catálogo general.

Resumen rápido: En fisioterapia, la lámpara de infrarrojos produce termoterapia superficial: vasodilatación, más flujo sanguíneo y menos tono muscular. La sesión típica dura 10-20 minutos, manteniendo la zona a 40-45 °C durante al menos 5 minutos, con la lámpara a 40-60 cm perpendicular a la piel. Para uso doméstico bastan 100-150 W; en consulta se usan 250-300 W para cubrir zonas amplias. Está contraindicada en procesos inflamatorios agudos (en las primeras 48-72 h tras un golpe se aplica frío, no calor).

Aviso: el infrarrojo terapéutico es un tratamiento complementario dentro de un plan de fisioterapia, no una solución aislada. La indicación, los tiempos y la idoneidad para un paciente concreto los determina el fisioterapeuta o el profesional sanitario responsable, junto con las instrucciones del fabricante.

Para qué sirve una lámpara de infrarrojos en fisioterapia

El efecto principal es la termoterapia superficial: el calor produce vasodilatación, aumenta el flujo sanguíneo en la zona y reduce el tono muscular. Esto se traduce en aplicaciones concretas dentro de la consulta o en uso doméstico bajo indicación profesional:

  • Preparación previa al masaje y a la terapia manual: el calor relaja la musculatura y facilita el trabajo del fisioterapeuta.
  • Alivio de contracturas musculares, dolor lumbar crónico y rigidez articular.
  • Tendinopatías crónicas y procesos no agudos, como complemento al ejercicio terapéutico.
  • Dolor reumático y artrosis: el calor reduce la sensación dolorosa y mejora la movilidad.
  • Recuperación deportiva tras el esfuerzo, una vez pasada la fase inflamatoria aguda.

Cuánto tiempo se debe aplicar la lámpara de infrarrojos

Una sesión típica dura entre 10 y 20 minutos. La referencia clínica es mantener la zona tratada entre 40 y 45 °C durante al menos 5 minutos, que es el umbral para obtener efecto terapéutico. La distancia recomendada entre lámpara y piel está entre 40 y 60 cm, perpendicular a la zona, ajustada hasta que el calor se sienta agradable y nunca quemante.

En la primera sesión conviene empezar por 10-12 minutos y aumentar progresivamente. La piel debe vigilarse cada 5 minutos para descartar enrojecimiento excesivo. La frecuencia habitual es una sesión diaria o en días alternos durante 2 a 4 semanas; si no hay mejoría en ese plazo, conviene reevaluar con un fisioterapeuta.

Cómo elegir la potencia: de 100 a 300 W

La potencia condiciona la intensidad del calor y la distancia de uso, no la profundidad de penetración por sí sola:

PotenciaUso típicoDistancia orientativaSesión
100 WDoméstico, zonas pequeñas (cuello, hombros)30-40 cm10-15 min
150 WDoméstico-profesional, zonas medianas40-50 cm10-20 min
250-275 WProfesional, zonas amplias (lumbar, espalda)50-60 cm15-20 min
300 WProfesional, sesiones largas y zonas grandes60-75 cm15-30 min

Para uso en domicilio bastan 100-150 W. Las consultas de fisioterapia suelen trabajar con 250-300 W porque permiten más distancia y mejor cobertura de zonas grandes como la espalda completa. La bombilla de repuesto debe coincidir con la potencia máxima admitida por la lámpara: una bombilla de mayor potencia en un equipo dimensionado para menos puede dañar el reflector.

Bombillas de infrarrojos y repuestos

La bombilla es el componente que se desgasta, con una vida útil aproximada de 1.500-2.000 horas según el fabricante y el uso. Para sustituirla con seguridad conviene desconectar la lámpara y dejarla enfriar al menos 15 minutos, no tocar el cristal con los dedos (la grasa cutánea acorta su vida útil) y verificar que la potencia coincide con la admitida por el equipo. Si la lámpara es de marca, usar la bombilla original evita perder la garantía.

Contraindicaciones de la lámpara de infrarrojos

El infrarrojo terapéutico es seguro cuando se respetan tiempos, distancias y contraindicaciones. Su aplicación está desaconsejada en:

  • Procesos inflamatorios agudos con calor local y enrojecimiento. En las primeras 48-72 horas tras un esguince o golpe se aplica frío, no calor.
  • Trastornos cardiovasculares no compensados, insuficiencia cardíaca o alteraciones graves de la presión arterial.
  • Embarazo: no aplicar nunca sobre el abdomen ni la zona lumbar baja.
  • Zonas con alteración de la sensibilidad cutánea (neuropatías, postquirúrgico inmediato, diabetes mal controlada): el paciente no detecta la quemadura a tiempo.
  • Tumores activos, hemorragias activas, varices con tromboflebitis o derrames articulares recientes.
  • Aplicación sobre los ojos: protegerlos siempre con gafas opacas o paño grueso.
  • Niños pequeños y personas con deterioro cognitivo: solo bajo supervisión profesional continua.

Ante osteosíntesis metálicas (placas, tornillos) hay que controlar especialmente la temperatura: el metal acumula calor y puede superar los 41 °C en los tejidos circundantes, con riesgo de quemadura interna. Ante cualquier duda sobre una patología propia, conviene consultar con el fisioterapeuta o el médico antes de iniciar el tratamiento.

Cómo usar la lámpara con seguridad

  • Colocar la lámpara perpendicular a la zona, a 40-60 cm de distancia según potencia.
  • Descubrir la piel: el calor debe incidir directamente, no a través de la ropa.
  • Proteger los ojos si la zona tratada está cerca de la cara.
  • Empezar con sesiones de 10-12 minutos y ampliar progresivamente hasta 20 minutos como máximo.
  • El calor debe ser tolerable y agradable. Si aparece ardor o enrojecimiento intenso, alejar la lámpara o terminar la sesión. Vigilar la piel cada 5 minutos.
  • Hidratarse antes y después: la vasodilatación favorece la pérdida de líquidos.
  • Esperar al menos 30 minutos antes de aplicar frío o agua fría sobre la zona.

El equipo debe colocarse sobre una superficie estable, o usarse un modelo con pie de ruedas si se va a mover entre pacientes. Tras la sesión, dejar enfriar la lámpara antes de guardarla. Para completar la termoterapia en consulta o domicilio dispones de los equipos de termoterapia y las bolsas y compresas de frío y calor; para tratamientos eléctricos complementarios, la categoría de electroterapia; y para ver toda la sección, el padre termoterapia y crioterapia.

Preguntas frecuentes

¿Qué beneficios tiene la lámpara de infrarrojos en fisioterapia?

Produce vasodilatación local, aumenta el flujo sanguíneo en la zona tratada, relaja la musculatura y reduce la sensación de dolor. Se usa para preparar el tejido antes del masaje, aliviar contracturas y procesos crónicos de dolor articular y muscular. Es un tratamiento complementario, no una solución única.

¿Cuánto tiempo se debe poner la lámpara infrarroja?

Entre 10 y 20 minutos por sesión. La referencia clínica es alcanzar 40-45 °C en la zona durante al menos 5 minutos. En la primera aplicación conviene empezar por 10-12 minutos y aumentar progresivamente según tolerancia.

¿Qué distancia debe haber entre la lámpara y la piel?

Entre 40 y 60 cm para potencias de 100-150 W, y entre 50 y 75 cm para 250-300 W. La lámpara debe quedar perpendicular a la zona tratada. El calor tiene que ser agradable y nunca producir sensación de quemazón.

¿Qué potencia necesito para fisioterapia?

Para uso en casa bastan 100-150 W. Los modelos de 250-300 W son típicos de consulta profesional porque cubren zonas amplias como la espalda completa y permiten trabajar a más distancia. La bombilla de repuesto debe coincidir con la potencia máxima admitida por el equipo.

¿Es buena la lámpara de infrarrojos para el dolor articular?

El calor superficial reduce el dolor articular crónico y la rigidez en procesos como artrosis o tendinopatías no agudas, al producir vasodilatación y relajar la musculatura periarticular. En procesos agudos con inflamación, calor local y enrojecimiento, el infrarrojo está contraindicado: en esa fase se aplica frío.

¿Es lo mismo luz roja que luz infrarroja?

No. La luz roja visible está entre 620 y 750 nm; la radiación infrarroja terapéutica tipo A está entre 750 y 1.500 nm (no visible). Muchas lámparas terapéuticas emiten parte de luz roja visible junto con el infrarrojo, por eso se ven anaranjadas, pero el efecto de calor procede del infrarrojo, no de la luz roja.

2 artículos

Fijar Dirección Descendente
por página

Las lámparas de infrarrojos para fisioterapia aplican calor terapéutico por radiación sobre la zona a tratar. En fisioterapia y rehabilitación se usan para preparar el tejido antes de la terapia manual, aliviar contracturas, dolor muscular y articular, y mejorar la circulación local mediante vasodilatación superficial. Son una de las técnicas más sencillas de termoterapia y no requieren contacto con la piel.

El infrarrojo terapéutico es de tipo A (longitud de onda 750-1.500 nm), el que penetra mejor en los tejidos. La penetración directa es modesta (entre 0,3 y 2,5 mm según potencia y distancia), pero el calor acumulado durante la sesión alcanza capas más profundas por conducción. Si tu uso no es terapéutico sino de cuidado personal, estética o peluquería, revisa las lámparas de infrarrojos del catálogo general.

Resumen rápido: En fisioterapia, la lámpara de infrarrojos produce termoterapia superficial: vasodilatación, más flujo sanguíneo y menos tono muscular. La sesión típica dura 10-20 minutos, manteniendo la zona a 40-45 °C durante al menos 5 minutos, con la lámpara a 40-60 cm perpendicular a la piel. Para uso doméstico bastan 100-150 W; en consulta se usan 250-300 W para cubrir zonas amplias. Está contraindicada en procesos inflamatorios agudos (en las primeras 48-72 h tras un golpe se aplica frío, no calor).

Aviso: el infrarrojo terapéutico es un tratamiento complementario dentro de un plan de fisioterapia, no una solución aislada. La indicación, los tiempos y la idoneidad para un paciente concreto los determina el fisioterapeuta o el profesional sanitario responsable, junto con las instrucciones del fabricante.

Para qué sirve una lámpara de infrarrojos en fisioterapia

El efecto principal es la termoterapia superficial: el calor produce vasodilatación, aumenta el flujo sanguíneo en la zona y reduce el tono muscular. Esto se traduce en aplicaciones concretas dentro de la consulta o en uso doméstico bajo indicación profesional:

  • Preparación previa al masaje y a la terapia manual: el calor relaja la musculatura y facilita el trabajo del fisioterapeuta.
  • Alivio de contracturas musculares, dolor lumbar crónico y rigidez articular.
  • Tendinopatías crónicas y procesos no agudos, como complemento al ejercicio terapéutico.
  • Dolor reumático y artrosis: el calor reduce la sensación dolorosa y mejora la movilidad.
  • Recuperación deportiva tras el esfuerzo, una vez pasada la fase inflamatoria aguda.

Cuánto tiempo se debe aplicar la lámpara de infrarrojos

Una sesión típica dura entre 10 y 20 minutos. La referencia clínica es mantener la zona tratada entre 40 y 45 °C durante al menos 5 minutos, que es el umbral para obtener efecto terapéutico. La distancia recomendada entre lámpara y piel está entre 40 y 60 cm, perpendicular a la zona, ajustada hasta que el calor se sienta agradable y nunca quemante.

En la primera sesión conviene empezar por 10-12 minutos y aumentar progresivamente. La piel debe vigilarse cada 5 minutos para descartar enrojecimiento excesivo. La frecuencia habitual es una sesión diaria o en días alternos durante 2 a 4 semanas; si no hay mejoría en ese plazo, conviene reevaluar con un fisioterapeuta.

Cómo elegir la potencia: de 100 a 300 W

La potencia condiciona la intensidad del calor y la distancia de uso, no la profundidad de penetración por sí sola:

PotenciaUso típicoDistancia orientativaSesión
100 WDoméstico, zonas pequeñas (cuello, hombros)30-40 cm10-15 min
150 WDoméstico-profesional, zonas medianas40-50 cm10-20 min
250-275 WProfesional, zonas amplias (lumbar, espalda)50-60 cm15-20 min
300 WProfesional, sesiones largas y zonas grandes60-75 cm15-30 min

Para uso en domicilio bastan 100-150 W. Las consultas de fisioterapia suelen trabajar con 250-300 W porque permiten más distancia y mejor cobertura de zonas grandes como la espalda completa. La bombilla de repuesto debe coincidir con la potencia máxima admitida por la lámpara: una bombilla de mayor potencia en un equipo dimensionado para menos puede dañar el reflector.

Bombillas de infrarrojos y repuestos

La bombilla es el componente que se desgasta, con una vida útil aproximada de 1.500-2.000 horas según el fabricante y el uso. Para sustituirla con seguridad conviene desconectar la lámpara y dejarla enfriar al menos 15 minutos, no tocar el cristal con los dedos (la grasa cutánea acorta su vida útil) y verificar que la potencia coincide con la admitida por el equipo. Si la lámpara es de marca, usar la bombilla original evita perder la garantía.

Contraindicaciones de la lámpara de infrarrojos

El infrarrojo terapéutico es seguro cuando se respetan tiempos, distancias y contraindicaciones. Su aplicación está desaconsejada en:

  • Procesos inflamatorios agudos con calor local y enrojecimiento. En las primeras 48-72 horas tras un esguince o golpe se aplica frío, no calor.
  • Trastornos cardiovasculares no compensados, insuficiencia cardíaca o alteraciones graves de la presión arterial.
  • Embarazo: no aplicar nunca sobre el abdomen ni la zona lumbar baja.
  • Zonas con alteración de la sensibilidad cutánea (neuropatías, postquirúrgico inmediato, diabetes mal controlada): el paciente no detecta la quemadura a tiempo.
  • Tumores activos, hemorragias activas, varices con tromboflebitis o derrames articulares recientes.
  • Aplicación sobre los ojos: protegerlos siempre con gafas opacas o paño grueso.
  • Niños pequeños y personas con deterioro cognitivo: solo bajo supervisión profesional continua.

Ante osteosíntesis metálicas (placas, tornillos) hay que controlar especialmente la temperatura: el metal acumula calor y puede superar los 41 °C en los tejidos circundantes, con riesgo de quemadura interna. Ante cualquier duda sobre una patología propia, conviene consultar con el fisioterapeuta o el médico antes de iniciar el tratamiento.

Cómo usar la lámpara con seguridad

  • Colocar la lámpara perpendicular a la zona, a 40-60 cm de distancia según potencia.
  • Descubrir la piel: el calor debe incidir directamente, no a través de la ropa.
  • Proteger los ojos si la zona tratada está cerca de la cara.
  • Empezar con sesiones de 10-12 minutos y ampliar progresivamente hasta 20 minutos como máximo.
  • El calor debe ser tolerable y agradable. Si aparece ardor o enrojecimiento intenso, alejar la lámpara o terminar la sesión. Vigilar la piel cada 5 minutos.
  • Hidratarse antes y después: la vasodilatación favorece la pérdida de líquidos.
  • Esperar al menos 30 minutos antes de aplicar frío o agua fría sobre la zona.

El equipo debe colocarse sobre una superficie estable, o usarse un modelo con pie de ruedas si se va a mover entre pacientes. Tras la sesión, dejar enfriar la lámpara antes de guardarla. Para completar la termoterapia en consulta o domicilio dispones de los equipos de termoterapia y las bolsas y compresas de frío y calor; para tratamientos eléctricos complementarios, la categoría de electroterapia; y para ver toda la sección, el padre termoterapia y crioterapia.

Preguntas frecuentes

¿Qué beneficios tiene la lámpara de infrarrojos en fisioterapia?

Produce vasodilatación local, aumenta el flujo sanguíneo en la zona tratada, relaja la musculatura y reduce la sensación de dolor. Se usa para preparar el tejido antes del masaje, aliviar contracturas y procesos crónicos de dolor articular y muscular. Es un tratamiento complementario, no una solución única.

¿Cuánto tiempo se debe poner la lámpara infrarroja?

Entre 10 y 20 minutos por sesión. La referencia clínica es alcanzar 40-45 °C en la zona durante al menos 5 minutos. En la primera aplicación conviene empezar por 10-12 minutos y aumentar progresivamente según tolerancia.

¿Qué distancia debe haber entre la lámpara y la piel?

Entre 40 y 60 cm para potencias de 100-150 W, y entre 50 y 75 cm para 250-300 W. La lámpara debe quedar perpendicular a la zona tratada. El calor tiene que ser agradable y nunca producir sensación de quemazón.

¿Qué potencia necesito para fisioterapia?

Para uso en casa bastan 100-150 W. Los modelos de 250-300 W son típicos de consulta profesional porque cubren zonas amplias como la espalda completa y permiten trabajar a más distancia. La bombilla de repuesto debe coincidir con la potencia máxima admitida por el equipo.

¿Es buena la lámpara de infrarrojos para el dolor articular?

El calor superficial reduce el dolor articular crónico y la rigidez en procesos como artrosis o tendinopatías no agudas, al producir vasodilatación y relajar la musculatura periarticular. En procesos agudos con inflamación, calor local y enrojecimiento, el infrarrojo está contraindicado: en esa fase se aplica frío.

¿Es lo mismo luz roja que luz infrarroja?

No. La luz roja visible está entre 620 y 750 nm; la radiación infrarroja terapéutica tipo A está entre 750 y 1.500 nm (no visible). Muchas lámparas terapéuticas emiten parte de luz roja visible junto con el infrarrojo, por eso se ven anaranjadas, pero el efecto de calor procede del infrarrojo, no de la luz roja.

 
({{ review }})

OPINIONES REALES DE NUESTROS CLIENTES SOBRE QUIRUMED

Copyright 2004-2024 | Quirumed S.L.U. | CIF:B97267405 | Inscrita en el Reg. Mercantil de Valencia. Tomo 7319, Libro 4620, Sección 8º, Folio 91, Hoja V-86377 | RII-AEE: 5331