Limas de uñas
Limas de uñas de cartón, bloques pulidores y sistemas de mango con banda de recambio para el trabajo diario en cabina. Tres cosas deciden qué lima toca en cada momento: el grano, la forma y el soporte. El color y la decoración no cambian nada sobre la uña; el grano, sí.
Qué grano usar en cada fase del servicio
El número indica la densidad del abrasivo: cuanto más bajo, más material retira por pasada. Una lima de grano 80 rebaja acrílico en segundos y deja marca visible; una de 240 apenas desbasta y sirve para igualar el borde antes del esmaltado.
- 80/80 y 100/100 — rebajar acrílico, gel duro y uña de pie engrosada.
- 100/180 — la doble cara más usada en cabina: desbaste con una cara, forma y borde libre con la otra.
- 150 — el grano habitual de los recambios para mango, cómodo para dar forma sin pasarse.
- 180 y 240 — uña natural, preparación de la lámina antes del semipermanente y repaso final.
Por encima de 400 ya no se habla de limar sino de alisar y sacar brillo, y ahí el formato que funciona es el bloque de varias caras. El error más común en cabina es hacer todo el servicio con la misma lima: un grano por debajo de 180 sobre uña natural adelgaza la lámina más de lo que hace falta y calienta la superficie al insistir.
Formas y medidas: lo que cambia en la mano
La recta de 175 × 3 mm es el formato de referencia y cubre la mayor parte del trabajo. La curva —tipo banana— acompaña el contorno de la uña sin tocar la piel lateral, y la media luna apoya bien en el pliegue cuando se perfila el lateral. Frente a estas, el bloque no perfila: alisa superficie, que es otra operación.
El grosor también cuenta. La versión acolchada de unos 8 mm amortigua la presión de la mano y se deforma menos al final del día que la fina de 3 mm; la americana de 178 mm es más rígida y se pliega poco, lo que ayuda en el borde libre pero se nota en uña delicada. En bloque, la referencia de dos caras 120/120 es la que más se repite en la cabina, y los formatos mini van bien para trabajar entre dedos.
Desechable o reutilizable: la parte higiénica
El cartón, la madera y la espuma del bloque son porosos: absorben humedad, restos de piel y polvo de queratina, y eso hace imposible dejarlos seguros por dentro. No admiten inmersión en desinfectante ni ciclo térmico, así que en cabina se descartan después de cada cliente y punto. Los materiales que sí aguantan reproceso son el metal y el vidrio, y de ahí sale la alternativa cuando el consumo se dispara: el mango metálico con banda de recambio, que se desinfecta con alcohol isopropílico al 70 % o amonio cuaternario entre servicios mientras se tira solo la banda abrasiva.
Qué admite cada soporte:
- Cartón y espuma — un cliente y a la basura; no hay reprocesado posible.
- Mango metálico o de plástico rígido — alcohol isopropílico al 70 % o amonio cuaternario entre servicios, con la banda como parte desechable.
- Instrumental metálico (alicates, cortaúñas, empujadores) — ciclo de vapor a presión.
Conviene no mezclar conceptos: los armarios UV conservan limpio el material ya desinfectado, pero esterilizar de verdad exige ese ciclo de vapor, y eso se resuelve con un autoclave de estética. Las limas de cartón se quedan siempre fuera de ese circuito.
Lima manual o torno
El torno para uñas retira producto mucho más rápido y es lo razonable cuando hay retirada de gel o acrílico en cadena, o durezas de pie. Su acabado depende tanto de la fresa montada como del motor, y sigue necesitando repaso manual con una lima de 180 en el borde libre. La lima gana en el acabado sobre uña natural, en el remate final y en cualquier servicio a domicilio, donde no hay dónde enchufar nada.
- Retirada de gel o acrílico y durezas de pie — torno, con remate manual de 180.
- Uña natural, forma y brillo — lima y bloque, sin motor de por medio.
- Servicio a domicilio o puesto sin aspiración — lima, que levanta mucho menos polvo en suspensión.
En pedicura, el paso previo cambia el resultado más que la lima: con la piel y la uña reblandecidas en pediluvio, el mismo grano necesita bastantes menos pasadas. En manicura, el polvo de limado es el otro tema: las mesas de manicura con aspiración integrada lo recogen en el propio tablero, algo que se agradece con acrílico. Dentro de los equipos para manicura y pedicura, la lima es el consumible que más rota, así que suele comprarse en pack y no por unidades.
Preguntas frecuentes
¿Qué grano de lima se usa para uña natural?
Entre 180 y 240. Los granos de 80, 100 y 120 no van sobre uña natural: dejan surcos y debilitan la lámina. El 100/180 sirve si se usa siempre la cara de 180 sobre la uña y la de 100 solo sobre producto. Por encima de 400 ya no se lima, se pule, y eso va en bloque.
¿Se pueden desinfectar las limas de uñas?
Depende del material. El vidrio y el metal no son porosos: se lavan y admiten alcohol isopropílico al 70 % o amonio cuaternario, y las bases metálicas que trabajan con recambio desechable aguantan ciclo de autoclave. El cartón, la madera y la espuma del bloque son porosos y no se pueden dejar seguros por dentro: un cliente y a la basura.
¿En qué se diferencia una lima de un bloque pulidor?
La lima trabaja el borde y la forma; el bloque trabaja la superficie. El bloque suele llevar dos o cuatro caras de grano distinto para alisar, matizar y sacar brillo en secuencia, y no sirve para perfilar el borde libre.
¿Qué lima se usa en pedicura?
Grano bajo, 80 o 100, y formato grueso acolchado, porque la uña del pie es más dura y ancha. Para las durezas de la planta no se usa lima de uñas sino raspador o torno con fresa específica.