Guía de compra de presoterapia: cómo elegir tu equipo
Tipos de prendas, rangos de presión (mmHg), programas y consejos clave para acertar en casa o en cabina.
Las máquinas de presoterapia profesional son equipos de aparatología estética para cabinas de estética, centros de fisioterapia y clínicas de recuperación deportiva. Aplican compresión neumática secuencial mediante cámaras de aire programables sobre botas, manguitos o fajas. Se usan en protocolos de drenaje linfático, reafirmación corporal y recuperación muscular ejecutados por profesional cualificado. En esta categoría encontrarás equipos de varias cámaras, configuraciones mono y multifunción, y los accesorios y consumibles compatibles.
Resumen rápido: cinco parámetros definen un equipo de presoterapia profesional. El número de cámaras marca la precisión de la onda. Los canales independientes permiten presiones distintas en simultáneo. La dirección del flujo puede ser ascendente, descendente o por tramos. Completan la ficha los programas por objetivo y el tallaje de las prendas. Para cabina estética estándar, una configuración de 6 a 8 cámaras es lo más extendido; para centros médico-estéticos o fisioterapia avanzada, de 10 a 16 cámaras. Las prendas y conectores no son universales entre fabricantes.
La presoterapia es una técnica de aparatología basada en la compresión secuencial neumática. Un compresor envía aire en secuencias programadas a las cámaras de una prenda (bota, manguito, faja abdominal), generando un masaje mecánico ascendente que estimula el retorno venoso y linfático del tejido tratado. En el ámbito profesional se integra en protocolos personalizados. Los aplican estetistas, fisioterapeutas o personal sanitario cualificado, según las indicaciones del fabricante y el protocolo del centro.
El uso profesional se centra en cuatro aplicaciones principales:
Los equipos se clasifican principalmente por la prenda compatible, el número de cámaras y el número de canales independientes que gestiona el compresor.
Son el accesorio más utilizado en cabina. Cubren la pierna completa desde el tobillo hasta el muslo o la cadera y trabajan sobre todo protocolos de drenaje linfático de extremidad inferior, recuperación deportiva y prevención de piernas cansadas. Los modelos profesionales incorporan varias cámaras independientes y cierre reforzado para uso intensivo.
Trabajan la extremidad superior, indicados en protocolos de drenaje linfático del brazo, recuperación deportiva y reafirmación de la zona del tríceps. En linfedemas asociados a tratamiento oncológico, la aplicación requiere prescripción y seguimiento del profesional sanitario responsable.
Las fajas permiten trabajar abdomen, flancos y caderas con cámaras de mayor superficie. Suelen ofrecerse en configuraciones que combinan botas, manguitos y faja sobre un mismo compresor multicanal, lo que amplía la cartera de protocolos del centro sin multiplicar la inversión en equipos.
El perímetro de muslo y la longitud de pernera son la causa más habitual de que una prenda no ajuste bien. Un cierre que queda corto reparte mal la presión y resta eficacia a toda la secuencia. Conviene medir el perímetro máximo previsto en cabina y contrastarlo con el rango que declara el fabricante.
En centros con perfil de paciente variado, las prendas con solape amplio o los juegos de varias tallas evitan tener que rechazar sesiones por un problema de ajuste.
Los equipos de una sola función aplican únicamente compresión neumática. Los equipos multifunción combinan la presoterapia con electroestimulación y termoterapia sobre un mismo control, de forma que un solo aparato cubre varios objetivos de la cartera corporal sin ocupar más espacio en cabina.
Un centro con servicio corporal continuado y agenda llena rentabiliza mejor un equipo dedicado. La cabina no se bloquea cuando coinciden dos protocolos. Un centro que arranca la línea corporal, o la ofrece de forma puntual, aprovecha mejor un multifunción. Amplía la cartera con una sola inversión y una sola formación.
La contrapartida del multifunción es la disponibilidad: mientras se aplica una técnica, las demás quedan ocupadas. Conviene contrastarlo con el número de sesiones semanales previstas antes de decidir.
Varios parámetros diferencian los equipos profesionales y orientan la elección según el volumen de la cabina y la cartera de protocolos.
Determina la precisión y la longitud de la onda de compresión:
Mientras las cámaras son las cavidades de la prenda, los canales independientes del compresor permiten programar presiones y secuencias distintas en varias cámaras a la vez. Los modelos de gama media incorporan de 1 a 4 canales y los avanzados llegan a 8 o más. Más canales equivalen a protocolos más sofisticados y mayor precisión.
La mayoría de protocolos de drenaje trabajan en sentido ascendente, del tobillo hacia el muslo. Los equipos que permiten invertir la dirección o programarla por tramos amplían el abanico de protocolos y resultan útiles cuando se combinan objetivos distintos en la misma sesión.
La anulación selectiva de cámaras es el complemento de esa función: permite desactivar una o varias zonas para respetar una región que no debe comprimirse, sin renunciar al resto de la secuencia. En centros que atienden postoperatorios es una prestación de uso diario.
Los equipos profesionales incorporan programas preconfigurados por objetivo (drenaje linfático, recuperación deportiva, anticelulítico, edema, postoperatorio). En gamas medias y altas es habitual ajustar manualmente presión, tiempo de inflado, tiempo de descanso y secuencia, y guardar protocolos propios del centro. Más memoria y más programas equivalen a mayor versatilidad y rapidez al cambiar de paciente.
La presoterapia se aplica dentro de protocolos corporales orientados a drenaje linfático, reducción de retención de líquidos, mejora del aspecto de la piel y complemento de cavitación y radiofrecuencia. Las sesiones tipo van de 30 a 45 minutos, integradas en planes de varias semanas.
Bajo criterio del fisioterapeuta, los equipos se aplican en drenaje linfático asistido por compresión, recuperación postoperatoria de cirugías de extremidad inferior, edemas linfáticos crónicos y prevención de complicaciones venosas. Las presiones y los tiempos se establecen según diagnóstico individual.
Se utiliza como rutina post-entrenamiento y post-competición para acelerar la recuperación muscular, reducir la sensación de piernas pesadas y prevenir microedemas en deportistas de fondo, ciclistas y corredores. Los protocolos deportivos suelen ser breves (15-25 minutos) con presiones más bajas que en aplicaciones clínicas.
Se emplea como complemento de tratamientos quirúrgicos (drenaje preoperatorio y postoperatorio) y como apoyo en programas de remodelación corporal. La indicación, el protocolo y el seguimiento corresponden al facultativo responsable del paciente.
Un centro especializado en corporal con varios pacientes diarios justifica un equipo de gama alta con muchas cámaras, varios canales independientes y combinación de prendas. Un centro con servicio puntual o complementario funciona bien con configuraciones de 4 a 8 cámaras enfocadas a botas.
Conviene verificar qué prendas trae el equipo de serie y qué accesorios se pueden añadir después. Las cámaras y los conectores no son universales: cada fabricante trabaja con su propia familia de prendas y consumibles, así que cambiar de fabricante implica reemplazar también los accesorios.
Los equipos profesionales ofrecen presiones regulables, típicamente entre 30 y 250 mmHg según el modelo, con incrementos finos. Para fisioterapia y medicina estética la precisión de la presión es crítica; para protocolos estéticos de cabina basta con rangos más amplios.
El uso intensivo exige sensores de seguridad: corte automático por sobrepresión, detección de fugas y parada de emergencia accesible durante la sesión. El compresor de calidad sanitaria y los materiales reforzados en las prendas marcan la diferencia frente a un equipo doméstico.
En aparatología profesional, el acceso a recambios originales, la disponibilidad de servicio técnico autorizado y la formación de uso son tan importantes como el precio inicial. Conviene comprobar el plazo de garantía y las condiciones de mantenimiento preventivo.
El uso intensivo en cabina exige un mantenimiento sistemático que prolonga la vida útil del equipo y mantiene las condiciones higiénicas entre pacientes:
Si estás equipando o renovando la cabina corporal, también te interesará revisar las categorías de radiofrecuencia y cavitación, frecuentemente combinadas con presoterapia en protocolos corporales. En rutinas de tonificación y drenaje también se combina con los electroestimuladores y con la vacumterapia. Para las prendas y consumibles compatibles, consulta los accesorios de presoterapia.
La presoterapia requiere valoración profesional previa y está contraindicada o requiere precaución en, entre otras, las siguientes situaciones. El profesional cualificado es responsable de evaluar la idoneidad en cada paciente:
Requieren además autorización o informe médico previo:
Estas indicaciones son orientativas y no sustituyen la valoración de un profesional sanitario o estético cualificado. Conviene consultar siempre el manual del fabricante y los protocolos de cada equipo antes de iniciar cualquier sesión.
Para cabina estética con protocolos estándar, de 6 a 8 cámaras es lo más extendido y ofrece el mejor equilibrio entre precisión y coste. Para centros médico-estéticos o protocolos avanzados conviene de 10 a 16 cámaras, que permiten secuencias más finas. Las configuraciones de 4 cámaras quedan para usos de entrada o puntuales.
Las cámaras son las cavidades de aire de la prenda que se inflan en secuencia. Los canales independientes son las salidas del compresor que permiten programar presiones y secuencias distintas en varias cámaras a la vez. Más cámaras dan ondas más finas; más canales permiten protocolos más sofisticados con regulación independiente.
El drenaje habitual trabaja en sentido ascendente. Poder invertir la secuencia o programarla por tramos amplía los protocolos disponibles y facilita combinar objetivos distintos en una misma sesión. Junto con la anulación de cámaras, permite respetar zonas que no deben comprimirse sin perder el resto de la secuencia.
Las principales son botas (pierna completa hasta la cadera), manguitos (extremidad superior) y fajas abdominales. Cada fabricante trabaja con su familia de prendas y conectores propios: no son universalmente intercambiables. Conviene verificar la compatibilidad antes de comprar y valorar configuraciones del mismo fabricante.
Midiendo el perímetro máximo de muslo previsto en cabina y contrastándolo con el rango que declara el fabricante. Un cierre corto reparte mal la presión. En centros con perfil variado de paciente, conviene valorar prendas con solape amplio o juegos de varias tallas.
Los equipos profesionales ofrecen presiones regulables, típicamente entre 30 y 250 mmHg según el modelo. La presión concreta depende del protocolo: el drenaje linfático estético suele moverse en rangos moderados, la recuperación deportiva algo más, y los linfedemas y aplicaciones clínicas según prescripción del profesional sanitario.
Los equipos profesionales trabajan con más cámaras, varios canales independientes y programas regulables. Añaden materiales reforzados para uso intensivo, sensores de seguridad y compresor de calidad sanitaria. Están pensados para varias horas de uso diario con pacientes consecutivos. Para uso personal en domicilio, la categoría adecuada es presoterapia en casa.
Sí. Debe aplicarla personal cualificado con formación en anatomía vascular y linfática, contraindicaciones, parámetros de presión y protocolos por indicación. La mayoría de fabricantes incluyen formación de uso con la compra. Para aplicaciones fisioterapéuticas, la cualificación del profesional es requisito.
Sí. Las combinaciones más frecuentes son presoterapia con radiofrecuencia, cavitación o termoterapia, cada una con objetivos distintos del plan de tratamiento. La secuencia, los tiempos y los parámetros se establecen según el protocolo del centro y el criterio del profesional.
Las principales son trombosis venosa profunda, insuficiencia cardíaca severa e infecciones o heridas activas en la zona. También embarazo, procesos oncológicos activos sin autorización médica, fragilidad capilar grave, hipertensión no controlada e insuficiencia renal grave. El profesional valora la idoneidad en cada paciente antes de aplicar cualquier protocolo.